Vengo de una familia humilde: soy el menor de nueve hijos, criado por dos de las personas más trabajadoras que uno pudiera conocer. Al crecer en el Rio Grande Valley, nuestra casa siempre estaba llena de ruido, risas y el aroma reconfortante de la comida casera. La vida no siempre fue fácil, pero siempre estuvo llena de amor, familia y diversión: tres valores que me han acompañado en cada paso del camino.
Después de la preparatoria, dejé el Valle y llegué a Branson, Missouri, donde trabajé como gerente de cocina en el restaurante Dick Clark’s American Bandstand. Fue una experiencia increíble, pero por más lejos que estuviera, el Valle siempre me llamaba a casa. Con el tiempo regresé a Texas y trabajé en ventas, de San Antonio a Corpus Christi, hasta volver finalmente al RGV. En ese camino adopté a mi mejor amigo, Milo: una bolita de energía y lealtad de cuatro patas que rescaté de la sociedad protectora de animales. Milo y yo vivimos tantas aventuras juntos. No era solo un perro: era familia.
Cuando regresé a Progreso para ayudar a mi familia, nunca imaginé lo que vendría después. Un incendio devastador destruyó nuestra casa y, tristemente, Milo no logró salir. Perderlo me rompió el corazón. Fue una de las etapas más difíciles de mi vida. Pero con el amor y el apoyo de mi familia, mis amigos y la persona que se convertiría en el amor de mi vida, Alex, encontré la fuerza para levantarme de nuevo.
Después de años trabajando en ventas, comprendí que había llegado el momento de perseguir un sueño propio: algo que uniera mi experiencia en la cocina, mi cariño por la gente y mi pasión por crear alegría. Ese sueño se convirtió en Milo’s Kettle Corn, nombrado en honor al perrito que trajo tanta felicidad a mi vida.
Lo que comenzó como un sencillo puesto de kettle corn con un solo sabor dulce y salado se ha convertido en toda una experiencia de palomitas. Hoy ofrecemos todo tipo de sabores atrevidos y deliciosos, viajamos a mercados por todo Texas, colaboramos con escuelas e iglesias en recaudaciones y hacemos sonreír a la gente, una bolsa a la vez.
Ya sea preparando palomitas, platicando con los clientes o bailando detrás del puesto, lo hago todo con Milo en mi corazón y el Valle en mi alma.
Gracias por ser parte de este camino.
— Eliud


